Especificaciones:
La ruta discurre por zonas de labor de olivares y almendrales, así como por paisajes de media montaña con matorral mediterráneo y escasa arboleda hasta llegar a Cueva Santa. Al principio el recorrido llanea e incluso hay zonas por donde llega a bajar, pero luego es ascendente y un tanto pronunciado hasta llegar a nuestro destino. En Cueva Santa podremos disfrutar tanto de esta maravilla geológica de la naturaleza como de los increíbles paisajes de la Reserva de la Biosfera de la Sierra de las Nieves que desde allí se divisan. Se recomienda llevar ropa y calzado adecuados y agua, ya que no hay fuentes por el camino. Partimos desde la plaza de la Constitución, junto a la Iglesia de Santiago, para llegar hasta calle Villeta, a los pies del castillo y junto al Colegio Público Remedios Rojo, donde hay un panel con información de parte del recorrido. El sendero que debemos tomar es el del camino de Istán, que queda a la izquierda y nos lleva por campos de labor donde predominan las explotaciones de secano: olivares y almendrales, junto a algunas pequeñas huertas. Desde la Cuesta del Hambre podemos observar la diversidad del paisaje: nos siguen rodeando olivares, y almendrales, pero aparecen algunos cultivos de regadío abancalados y la explotación caprina de Manolo Romero; delante nuestra vemos la Sierra de Canucha, con matorral y monte bajo, el alcornocal de Moratán y el pico Torrecilla. El sendero continúa por una antigua calzada empedrada que baja al arroyo Seco , flaco cauce fluvial que alberga diferentes especies adaptadas a condiciones hidrológicas más generosas a pesar de no llevar agua casi la mayor parte del año, como juncos, cañizares, adelfas, zarzales… Junto al arroyo se conserva un viejo horno de cal donde los caleros cocían la piedra caliza para transformarla en cal. Una vez atravesado el arroyo el recorrido asciende hasta un cruce. Los dos carriles de la derecha llevan a Istán y el de la izquierda a Monda. Nosotros tomamos el del centro que continúa subiendo hasta la cueva y que atraviesa el macizo de Sierra Blanca, adonde pertenece este paraje de Canucha. Antes de llegar deberemos atravesar una puerta, que hay que dejar cerrada por seguridad, y un pilar para abrevar ganado cuyas aguas no son potables. Nos encontramos en una sierra de sustrato calizo que se haya en pleno proceso de regeneración, por lo cual solo se arropa por matorral y monte bajo. En su fuero interno se da el fenómeno de la formación de cuevas y es que la roca caliza genera un relieve especial llamado karst, producido por la acción erosiva del agua. Finalmente llegaremos a Cueva Santa. Nos tendremos que salir del carril principal y seguir un sendero a nuestra izquierda. ¡Atención, es poco visible! Esta cueva es una pequeña maravilla de la naturaleza en la que se manifiestan diferentes ejemplos de espeleotemas (estalagmitas, estalactitas, columnas…). Estamos en un lugar muy frágil, se ruega no tocar ni arrancar las formaciones ni generar ningún tipo de alteración en el lugar.